¿Sabía
usted que los estudiantes en la clase pueden tener los ojos
muy abiertos y cara de estar atentos, y sin embargo no estar
asimilando nada de lo escuchado, porque sus deficiencias nutricionales
les producen cansancio, apatía y falta de interés
por el medio, entre otros problemas?
¿Sabía usted que el consumo de
cigarrillos y alcohol ha aumentado considerablemente en los
jóvenes en los últimos dos años, y que
cada vez se inician a más temprana edad, alcanzando a
los niños de 9 a 10 años?
Las instituciones educativas del país
se han convertido en escenarios de encuentro de niños,
niñas y adolescentes que viven en carne propia realidades
que los colocan en situación de riesgo y vulnerabilidad
extrema. Diversas investigaciones, como la Encuesta Nacional
de Demografía y Salud, de Profamilia (1999), y Pautas
y Prácticas de Crianza en Familias Colombianas, MEN (2000),
evidencian el impacto que estas situaciones causan en el desarrollo
de los estudiantes y sugieren su consideración como factores
asociados a la calidad de la educación.
Pero, ¿cuáles son los factores
asociados a la calidad de la educación? Se consideran
como aquellas variables de tipo educativo y estructural que
inciden y tienen relación con el aprendizaje y el rendimiento
escolar.
Este artículo es el primero de una serie
que tiene como finalidad posicionar una reflexión alrededor
de estos temas, relacionados con el desarrollo integral y la
estabilidad emocional de los niños y niñas para
asumir el proceso de enseñanza – aprendizaje. Es
importante que las instituciones educativas conozcan que hay
condiciones que no favorecen el crecimiento adecuado de los
niños y que afectan sus posibilidades reales de permanecer
y participar en experiencias educativas.
Los factores que tomaremos en consideración
serán la educación de la primera infancia, alimentación
y nutrición, violencia, consumo de sustancias sicoactivas,
educación sexual, coeducación, papel de la familia
y redes de apoyo.